Nº visitantes

domingo, 10 de mayo de 2026

Abu Simbel, Templos de Ramsés II y Nefertari. Isla de Filé - Egipto

 

   Después de visitar la Necrópolis de Guiza con sus simbólicas Pirámides y la Esfinge, los Templos de Karnak y Luxor, ……… en un fascinante ´Viaje a la cultura de los faraones`, nos acercamos a Asuán o Aswan para explorar y disfrutar de los Templos del sur de Egipto, destacando Abu Simbel, dedicado a Ramses II, y el Templo de Philae o de Isis.


   El Lago Nasser se generó como resultado de la construcción de la Presa Alta de Asuán en el río Nilo, convirtiéndose en uno de los embalses artificiales más grandes del mundo. Una de las construcciones más relevantes e importantes del siglo XX. Las obras se iniciaron el 11 de enero de 1960 y terminaron el 21 de julio de 1970.


   Curiosamente para evitar que los templos de Abu Simbel y Philae quedaran sumergidos, se llevó a cabo un impresionante ´rescate arqueológico` a través de una histórica operación de ingeniería, moviendo y trasladando ambos templos, bloque a bloque, a zonas más altas. 


   En Abu Simbel, los bloques fueron cortados minuciosamente, numerados y transportados por grúas y rieles a una colina artificial, construida con precisión para intentar conseguir una réplica exacta del entorno original. Incluso se reconstruyeron los templos manteniendo con precisión la misma orientación, asegurando que la luz del sol mantuviera iluminando el santuario en las fechas previstas.



   La antigua tierra de los faraones nubios yace ahora bajo las aguas del lago Nasser pero sus tesoros arqueológicos, templos y colosos de piedra perviven en la orilla de este inmenso embalse. Construidos para conmemorar su victoria en la batalla de Kadesh y reforzar la influencia de la religión egipcia en la región.



   En Abu Simbel, la vieja Ibsambul, se revela todo el explendor del faraón Ramsés II, quien ordenó levantar un templo en honor al dios Sol, Ra, y otro a su esposa Nefertari para deslumbrar a las caravanas que entraban a Egipto por el sur.


   Lo más llamativo del lugar son los colosos sentados que ocupan toda la fachada del Templo mayor. Uno de ellos cayó a consecuencia de un terremoto, y después del traslado lo dejaron nuevamente en el suelo. Se quería mantener todo tal como era, aunque realmente nada es como era.


   Las salas del templo mayor de Abu Simbel contienen esculturas y relieves que mitifican las hazañas militares de Ramsés II y su devoción por el dios Sol. Menos gigantesco, pero también espectacular, es el templo contiguo en honor a Nefertari y la diosa Hathor. Y es que aquí dentro el tiempo parece haberse detenido hace muchos, muchos siglos.


   La orientación del templo provoca que durante los días 21 de octubre y 21 de febrero (61 días antes y después del solsticio de invierno) los rayos solares penetren en el santuario, situado al fondo del templo mayor, e iluminen tres de las cuatro estatuas sedantes, excepto la estatua del dios Ptah, el dios relacionado con el inframundo, que siempre permanece en la oscuridad.



   El templo de Ramsés II y el de Nefertari se salvaron por completo, se consiguió preservar uno de los mayores tesoros arqueológicos de Egipto. Ramsés II, el faraón constructor, nunca habría podido soñar una hazaña así, a pesar de que vivió acostumbrado a hacer cosas extraordinarias. 



   El conjunto de templos de Filé (Philae), dedicado a Isis, la diosa del amor, fue el otro gran complejo desmontado y trasladado pieza por pieza desde la isla original de Filé a la cercana pequeña isla de Agilkia, a ocho kilómetros de Asuán, a la que solo se puede acceder en barco, algo que posiblemente le aporte un mayor encanto. 



   El edificio principal es el Templo en honor a Isis, armónico y misterioso, sus pilonos, su patio central y el propio santuario, con doce cámaras decoradas.


   También podemos contemplar la Puerta y el singular Quiosko de Trajano, espejeado en el agua. La isla es ideal para perderse y deambular a tus anchas.




No hay comentarios:

Publicar un comentario